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Inclusión social y precios más bajos son algunos de los factores que considera la líder del movimiento que defiende la densificación.

La estadounidense que defiende los denominados “guetos verticales”: “Es mucho peor estar lejos de todo”

El desarrollo inmobiliario ha generado polémica durante el último año tanto en Chile como en el mundo.

Los denominados “guetos verticales” abrieron el debate sobre la calidad de vida en este tipo de vivienda, donde se concentran más de 500 personas por torre. En otros países, como en EE.UU, la densificación también es tema. Es por esto que se creó el movimiento NIMBY (“no en mi patio trasero”, en inglés) contra la construcción excesiva en ciertos sectores del país.

En el sentido contrario va el movimiento del que es parte Sonja Trauss, YIMBY (“sí en mi patio trasero”, en inglés). La economista y ex profesora, quien vino a Chile en el marco del Seminario ISU, organizado por la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) y el Portal Inmobiliario, defiende la idea de la densificación.

“Lo que estaba pasando, era que las personas con menores ingresos tenían que viajar mucho para llegar a cualquier lado, lo que al final disminuía su calidad de vida”, argumenta Trauss, añadiendo que finalmente se generaba un sobre precio en los centros de las ciudades, donde solo puede vivir gente con mayores ingresos, provocando una segregación social.

Para Trauss, al contrario de lo que se cree, la densificación trae una solución al hacinamiento .“Tienes que crecer hacia arriba, para hacer más viviendas donde puedan vivir más personas, separadamente”, comenta. Es por esto que la idea de los guetos verticales no le incomoda. “Si tú crees que vivir en un gueto vertical es malo, es mucho peor estar lejos de todo”, explica.

“Aquí (en el seminario) vino un alcalde y dijo que construían estas viviendas y que a nadie le gustaban. Yo me pregunto, ¿a quién no le gustan? Porque ahí viven 300 o 400 personas, entonces hay 300 o 400 personas que sí tienen donde vivir y sí les gusta”, comenta Trauss. Aun así, la activista coincide con la baja calidad de los departamentos y que esta debiera mejorar, pero es enfática al declarar que las políticas chilenas están mal enfocadas en este tema.

“Siento como que se perdieron en el camino. El problema con estos grandes edificios suena a que tienen paredes delgadas o no hay ventanas. Entonces haz una norma que regule eso, no una que te haga hacerlos más bajos, eso no va a solucionar nada”, asegura sobre los planes de regulación.

El grupo YIMBY defiende esta postura, ya que su objetivo es aumentar la altura de los edificios ya existentes en EE.UU (y en algunos países como Suecia e Inglaterra, donde se ha extendido el movimiento). Por esto, realizan manifestaciones en los diferentes municipios para cambiar los planes de regulación. Ejemplo de esto es lo ocurrido en Berkeley, donde protestaron frente a una asamblea que quería limitar el número de construcciones, lo cual finalmente no ocurrió.

El problema de los servicios

En cuanto al sistema de transporte, que ya es cuestionado en Santiago debido a sus tiempos, precio y calidad, la activista comenta que lo normal es que, en el proceso de densificación, haya un periodo de ajuste. “La realidad es que todo pasa poco a poco. A veces una ciudad va a invertir mucho en servicios públicos y otras veces en viviendas, y las personas van a estar frustradas porque uno o lo otro no funciona. La meta tiene que ser entonces que ese periodo sea lo más corto posible, porque es inevitable que pase”, asegura.

Explica también, que en EE.UU no se aprovechan los buses, y que eso podría pasar también aquí. “No hay que hacer túneles ni nada, compras el bus y punto. Es lo más barato”, comenta. Aun así, explica que el error está en querer descomprimir las zonas cercanas al metro, ya que ahí “solo se estarían perdiendo recursos importantes”.

Fuente: Diario Financiero